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Qué hacer cuando no sabes ninguna de las 4 opciones

No vas a saber cada pregunta del ENURM. Cómo elegir cuando de verdad no tienes idea, en vez de adivinar al azar o quedarte pegado en una pregunta.

ENURMtécnica de examen Publicado el 13 de agosto de 2026 · 3 min de lectura

Va a pasar. Por muy bien preparado que llegues, en algún momento del examen vas a leer una pregunta y no reconocer nada: ni el cuadro, ni el fármaco, ni por dónde empezar. La reacción típica es una de dos: quedarse ahí, releyendo el caso esperando que algo haga clic, o marcar cualquier opción y pasar rápido para "no perder tiempo". Las dos fallan por razones distintas, y las dos se pueden hacer mejor.

Primero, cuánto tiempo le das

Antes de decidir qué marcar, decide cuánto tiempo estás dispuesto a gastar. Si llevas más de un minuto y medio sin ningún avance real, seguir ahí no es persistencia: es restarle tiempo a preguntas que sí puedes contestar. Marca lo que tengas, señálala para revisar si te sobra tiempo al final, y sigue.

Esto no es rendirse. Es reconocer que en un examen de tiempo limitado, el costo de una pregunta no es solo si la aciertas — es también cuántas otras dejaste de responder bien por quedarte ahí.

Elimina antes de elegir

"No sé la respuesta" casi nunca significa "no sé nada del tema". Casi siempre hay algo:

  • Opciones que suenan a otra especialidad o a un cuadro que claramente no encaja con la edad, el sexo o el tiempo de evolución del caso.
  • Términos absolutos ("siempre", "nunca", "único tratamiento") que en medicina rara vez son ciertos — no es una regla infalible, pero sí una pista real.
  • Dos opciones casi idénticas. Si dos alternativas dicen básicamente lo mismo con una palabra de diferencia, es poco probable que ambas estén ahí como distractor y la respuesta sea una tercera completamente distinta.
  • La opción "más prudente" en preguntas de conducta. Entre "observar" y "intervenir de forma invasiva" sin datos que justifiquen urgencia, el ENURM suele premiar lo menos agresivo.

Ninguna de estas pistas es una certeza. Juntas, bajan las opciones reales de cuatro a dos con más frecuencia de la que se cree.

Adivinar entre cuatro te da 25% de probabilidad. Adivinar entre dos, después

de eliminar con criterio, te da 50%. La diferencia entre esos dos números,

repetida en cada pregunta que de verdad no sabes, es la que mueve tu

puntaje final.

No cambies de estrategia a mitad del examen

Si decidiste marcar y seguir, hazlo consistente. Cambiar de método pregunta a pregunta — a veces quedarte pegado, a veces adivinar rápido, sin un criterio fijo — es lo que más desgasta la concentración para el resto del examen. Decide tu regla antes de empezar y aplícala igual en la pregunta 12 que en la 150.

El error de dejarla en blanco

Si el ENURM no penaliza las respuestas incorrectas más de lo que penaliza no responder, dejar una pregunta en blanco nunca es mejor que marcar algo, aunque sea al azar. Confirma cómo califica tu convocatoria, pero como regla general: una opción marcada con criterio parcial vale más que cero.

En resumen

No saber una pregunta no es un fallo de tu preparación, es parte normal del examen. Lo que sí puedes controlar es cuánto tiempo le das, si eliminas antes de adivinar y si mantienes el mismo criterio en todo el examen en vez de decidir sobre la marcha cada vez que te trabas.


Los simulacros cronometrados de ENÚRMATE muestran, al terminar, en cuáles preguntas dudaste entre dos opciones y acertaste — para que sepas si fue criterio o suerte, y lo repases igual que un fallo.

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Preguntas de convocatorias anteriores del ENURM, revisadas por médicos, con simulacros cronometrados y cuaderno de errores.

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